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El cigarrillo de tabaco contiene un gran número de sustancias tóxicas que pueden provocar cáncer, males respiratorios crónicos y enfermedades cardiovasculares, además que tiene efecto nocivo en toda la microcirculación con todos los inconvenientes que esto conlleva.

El consumo del tabaco a gran escala tuvo sus inicios en la Primera Guerra Mundial, con la explosión industrial de la manufactura tabacalera, difundido su uso principalmente en los varones, posteriormente en la Segunda Guerra Mundial se extendió su uso a las mujeres casi que en una
proporción similar.

No es hasta la década de 1950 que se inicia a relacionar el consumo del tabaco con la aparición de CANCER de pulmón. Se puede asociar además con otros tipos de cáncer como el labial, de cavidad oral en general (lengua, labio, garganta), esófago y laringe. Se dice que la probabilidad de una persona fumadora de padecer de cáncer puede ser de cuatro a diez veces superior al de una persona no fumadora; también se ha relacionado la inhalación del humo del tabaco con el cáncer de páncreas y el de vejiga.

Para la elaboración de un cigarrillo el tabaco tiene que sufrir procesos de fermentación que le dan el acabado final al tabaco y en ocasiones esto produce que el humo es muy irritante para los ojos nariz y garganta por lo que las compañías tabacaleras han invertido para conseguir mejores procesos de fermentación que den como resultado un mejor sabor del tabaco y menos irritantes, el problema es que esto conlleva otro problema y es la introducción de más sustancias toxicas que al final van a producir mayor daño a la salud de los consumidores directos e indirectos.

Costa Rica firmó el 3 de julio del 2003 el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), el cual fue ratificado en 2do debate por la Asamblea Legislativa el 7 de julio del 2009.

Actualmente en la Asamblea Legislativa existe una comisión integrada por diputados, asesores y representantes de RENATA (Red Nacional de Tabaco) que trabajan en la implementación del CMCT, a través de una propuesta de ley integral que se utilizará para regular, entre otros, el consumo de tabaco, publicidad, impuestos, contrabando, etiquetado. Además protegerá a los menores de edad y a los no fumadores.

El Convenio Marco para el Control del Tabaco es un instrumento internacional propuesto para reducir el crecimiento de la epidemia mundial del tabaquismo, especialmente en los países en desarrollo, y su eventual aplicación representa un aspecto novedoso para el mundo y, en particular, para la OMS, puesto que la totalidad de países miembros emplearían la autoridad de esta organización para desarrollar un convenio internacional centrado en la salud pública.

Los países que firman el CMCT, deben asumir las siguientes responsabilidades:

  • Formular, aplicar, actualizar periódicamente y revisar las estrategias, planes y programas nacionales multisectoriales integrales de control del tabaco.
  • Establecer o reforzar y financiar un mecanismo coordinador nacional.
  • Adoptar medidas legislativas, ejecutivas y otras para prevenir y reducir el consumo de tabaco.
  • Proteger las políticas de control de tabaco de los intereses comerciales y otros intereses creados por la industria tabacalera.
  • Formular propuestas de medidas, procedimientos y directrices para la aplicación del Convenio Marco y de los protocolos a los que éste se adhiera.