foto-Salud-03.png
Tamaño letra:

Cáncer de próstata, el tumor más frecuente entre los hombres

El cáncer de próstata está considerado como la forma más común de tumor masculino. Cuando se diagnostica en las primeras fases, hay casi un 100% de posibilidades de curación.

La próstata es una glándula, que produce parte de la secreción seminal. Además, es la responsable de que el semen esté en las mejores condiciones para albergar espermatozoides. Rodea, como si fuese una gargantilla, la uretra, que es el tubo de salida de la vejiga, y tiene dos partes muy definidas: la zona central, que se sitúa alrededor de la uretra, y la parte periférica, que es como una cápsula.

Los tumores de la próstata salen del área periférica y, de la parte central, hay una enfermedad benigna, que es el crecimiento normal con la edad. “Con la edad se produce tanto la hiperplasia como el cáncer de próstata, aunque este último, al estar en la parte periférica, no da síntomas hasta que es muy tarde”.

Muchas veces, cuando el paciente acude a consulta y los síntomas son derivados del cáncer, ya son tumores muy grandes.

Hay, más o menos, 83 casos nuevos por cada 100.000 varones. A nivel mundial, los datos son muy variables, ya que existe el problema de que, en muchos países subdesarrollados no se diagnostican, por lo que no existen cifras exactas. Pero en líneas generales, los países desarrollados, tienen una tasa en torno a 70 y 100 casos por cada 100.000 habitantes”.

La barrera está en los 50

Se suele diagnosticar a partir de los 50 años. Por debajo de esta edad, es muy raro, salvo que existan factores de riesgo familiar, es decir, que haya familiares de primer grado con un tumor. La edad media de diagnóstico está en torno a los 69 años.

Alrededor de esta edad, todo hombre tiene que acudir a la consulta. El paciente ha de ir al médico y hacerse un análisis para comprobar que los marcadores están bien.

Las revisiones se recomiendan a partir de los 50 y, según cómo se encuentre la próstata, la periodicidad variará.

Frenarlo con el diagnóstico precoz

Como sucede en otro tipo de cánceres, en el caso de la próstata no hay una causa evidente por la que un tumor aparece, aunque la alimentación sana ha de estar presente.

El consumo de una alimentación rica en verduras puede dificultar la aparición de un cáncer, aunque no son datos que sean sólidos desde el punto de vista científico. Hay una tendencia que parece que el consumo de grasas lo favorece, pero es lo único que se ha detectado, junto con la predisposición familiar.

Lo fundamental es el diagnóstico precoz

En los casos en los que se diagnostica, más del 80% se hace en un estado localizado y ahí la probabilidad de un tratamiento con éxito es altísima.

Al no tener ningún factor fijo por el que este cáncer aparece, la prevención se basa en llevar una dieta adecuada y en las revisiones periódicas para detectarlo lo más pronto posible y poder aplicar tratamientos curativos y menos agresivos.

Detección del cáncer de próstata

El examen de detección del cáncer de próstata se realiza para encontrar evidencia de cáncer en hombres sanos. Habitualmente se utilizan dos pruebas para detectar cáncer de próstata: el análisis de sangre del antígeno prostático específico (prostate-specific antigen, PSA) y el tacto rectal (digital rectal examination, DRE: examen en el que el médico se coloca un guante e inserta un dedo lubricado en el recto del hombre para palpar la superficie de la próstata y detectar cualquier irregularidad).

Existe controversia acerca del uso de la prueba del PSA como examen de detección para muchos hombres que no tienen síntomas de cáncer de próstata. Por una parte, la prueba del PSA es útil para detectar cáncer de próstata en estadio temprano, lo cual ayuda a que muchos hombres reciban el tratamiento necesario antes de que el cáncer se disemine. Por otra parte, el examen de detección del PSA encuentra condiciones que no son cáncer, además de encontrar cánceres de próstata de crecimiento lento que nunca amenazarían la vida de un hombre. Debido a esto, la detección del cáncer de próstata puede implicar que algunos hombres deban someterse a cirugía y a otros tratamientos que quizás nunca serían necesarios. Por este motivo, muchos hombres, junto con sus médicos, pueden considerar la vigilancia activa del cáncer en vez de un tratamiento inmediato.

Debido a que las biopsias y el tratamiento tienen efectos secundarios significativos, como la impotencia (incapacidad de tener erecciones) y la incontinencia (incapacidad de controlar el flujo miccional), el tratamiento innecesario puede afectar seriamente la calidad de vida de un hombre. Sin embargo, no es fácil predecir cuáles son los tumores que crecerán y se diseminarán rápidamente y cuáles son los que crecerán lentamente.

Tratamientos de éxito

Cada vez se intenta ser menos agresivos en los tratamientos conservando la eficacia, pero para eso necesitamos que el tumor esté en su fase inicial.

El tratamiento más exitoso, en general, es la cirugía y la extirpación de la exéresis de la próstata. El problema del tratamiento quirúrgico es que puede producir algunos efectos secundarios, como son la incontinencia urinaria (que se sitúa en menos de un 5% en el total de las cirugías) y la disfunción eréctil, que es más frecuente.

Para evitar las secuelas se intenta, en algunos casos, aplicar terapias menos agresivas, ya que tienen menos probabilidad de provocar efectos secundarios, entre las que se encuentran las técnicas de radioterapia, de congelación o de crioterapia.

Cirugía prostática

Hoy en día, la cirugía casi nunca se hace abierta y la laparoscopia y la cirugía robótica están ganándole terreno, ya que permiten una mejor recuperación y mejores resultados en cuanto a
disfunción eréctil, incontinencia, e incluso en tasas de curación.

Radioterapia: buenos resultados en poco tiempo

La radioterapia es un tratamiento en el que no se quita el tumor de forma inmediata, sino que se va destruyendo por efecto de la radiación con el paso de las semanas.

Las indicaciones de este tratamiento para el cáncer de próstata son para aquellos pacientes que rechazan la cirugía o para los que están preocupados por mantener su capacidad sexual o por no tener incontinencia, que son dos de las secuelas de la cirugía. Los tratamientos con radiación duran 8 semanas, de lunes a viernes.

En los de bajo riesgo, se hace radioterapia focalizada exclusivamente sobre la próstata; en los de riesgo intermedio podemos apoyarnos a veces en hormonas; y, en el caso de los de alto riesgo, utilizamos ambos métodos.